La escena de todos los días se repetía.
- Dime mamá qué puedo hacer con este muchachito? No quiere comer, nada le gusta, todo lo escupe y se la pasa llorando.-
Eso dice la joven madre, mientras habla por teléfono con su madre, no tan joven.
-Pues mija, yo solo le recomiendo que le juegue, que lo anime con cosas para que se distraiga y no piense mucho en la comida. De pronto así le recibe alguito...
Empieza la odisea... Un osito de peluche, un patito de goma, una volqueta verde y amarilla...
Nada.
El mugre infante se niega acomer, sigue derramando cada cucharada sobre su menudo cuerpo y cada vez grita mas fuerte.
Con los gritos del niño, un cuadro se desploma.
La pobre señora va por un martillo y un clavo para volverlo a poner en su sitio.
Termina de desquitarse con el muro y mas tranquila, vuelve a arremeter a la faena de alimentar a este malcriado y empecinado humanito que salió de sus entrañas.
Toma la cuchara conla derecha, aún con el martillo en la izquierda... Temerosa, insiste, con la sopa y, Oh milagro, su hijo amado se la come de buena gana.
Y sigue así, ella inmóvil, solo acercando la cuchara a la boca ansiosa del niño.
Y el recibiendo cada una de ellas con felicidad.
Al terminar el plato corre al teléfono y le cuenta a su madre lo ocurrido.
La sabia mujer sólo atina a decirle: "Al que nace para martillo, del cielo le llueven los clavos".
viernes, 13 de enero de 2012
lunes, 28 de noviembre de 2011
Noviembre 28 de 2011, 1322
Empiezo esta entrada como todas, mirando la hora en el reloj del compu... Hora que aparece como nunca la escribo, la 1:22... El número favorito de mi hermana, a quien cuido en su dolor terrible de espalda. Estoy otra vez en Medellín, después de quince días de habitar una ciudad nueva, una casa nueva, una cama nueva y compartida.
Mientras ella duerme un poco, yo me doy una pasadita por los blogs que leo con alguna frecuencia. Que debo confesar, no es la que quisiera. Y me arruga el alma ver que la mayoría de entradas nuevas, en todos, tienen un dejo de tristeza, un color ahí como melancólico, pegajoso como melcocha caliente, recién salida de la paila. Una sensación humeante que dista mucho de oler a dulce.
Veo otra vez mi paisaje cotidiano anterior, las montañas y edificios que me acompañaron estos meses de regreso a casa.
Pienso en estas personas que leo hace tanto, algunas de años atrás, y me arruga el alma ver como han llegado a un nivel tan profundo de desesperanza e infelicidad. Me gustaría comentarlos y decirles "Ey, marica, la vida es una chimba. Llena de matices y motivos siempre para levantarse y empezar un día nuevo. Tejida de angustias y ansiedades y alegrías, pero siempre diversa y hecha para reinventarse cada día".
Pero no. A mí no me corresponde decir nada. Nadie entendería que estoy radiante porque soy así y pensarán para sus adentros que estoy así, feliz, porque me casé, porque tengo compañía, porque puedo ahora reinventar mi vida...
Ojalá les pudiera dar un abrazo.
Pero no. Un abrazo feliz a un alma triste le sabe a mierda
Mientras ella duerme un poco, yo me doy una pasadita por los blogs que leo con alguna frecuencia. Que debo confesar, no es la que quisiera. Y me arruga el alma ver que la mayoría de entradas nuevas, en todos, tienen un dejo de tristeza, un color ahí como melancólico, pegajoso como melcocha caliente, recién salida de la paila. Una sensación humeante que dista mucho de oler a dulce.
Veo otra vez mi paisaje cotidiano anterior, las montañas y edificios que me acompañaron estos meses de regreso a casa.
Pienso en estas personas que leo hace tanto, algunas de años atrás, y me arruga el alma ver como han llegado a un nivel tan profundo de desesperanza e infelicidad. Me gustaría comentarlos y decirles "Ey, marica, la vida es una chimba. Llena de matices y motivos siempre para levantarse y empezar un día nuevo. Tejida de angustias y ansiedades y alegrías, pero siempre diversa y hecha para reinventarse cada día".
Pero no. A mí no me corresponde decir nada. Nadie entendería que estoy radiante porque soy así y pensarán para sus adentros que estoy así, feliz, porque me casé, porque tengo compañía, porque puedo ahora reinventar mi vida...
Ojalá les pudiera dar un abrazo.
Pero no. Un abrazo feliz a un alma triste le sabe a mierda
jueves, 24 de noviembre de 2011
Noviembre 24 de 2011, 1812
Empezar diciendo que lo único que extraño de mi antigua vida es el paisaje o a mi hermana, sería mentir.
Esta nueva ciudad, fría, me sorprende cada día con olores y colores diferentes. Voy redescubriendo sabores de infancia, envueltos de maíz, variedades de papas que no veía desde la mas tierna edad, postres y lugares con comidas deliciosas.
Tonos de voz diferentes, acentos agudos, palabras nuevas. Una ciudad llena de personas de miles de ciudades distintas, con matices y costumbres distintas y cosas bonitas para aprender.
Volver a la ciudad natal, aprendérsela otra vez, casas con dos direcciones diferentes, trancones, buses muy sucios y gente con prejuicios con las personas de otras regiones, en especial de la de donde vengo yo.
Esta es una oportunidad única para reinventarme, para ser otra y si quiero, volver a empezar. Con un paso a la vez, voy sorteando todos los cambios que llegaron todos juntos y me cambiaron la vida en un instante, como siempre.
Esta nueva ciudad, fría, me sorprende cada día con olores y colores diferentes. Voy redescubriendo sabores de infancia, envueltos de maíz, variedades de papas que no veía desde la mas tierna edad, postres y lugares con comidas deliciosas.
Tonos de voz diferentes, acentos agudos, palabras nuevas. Una ciudad llena de personas de miles de ciudades distintas, con matices y costumbres distintas y cosas bonitas para aprender.
Volver a la ciudad natal, aprendérsela otra vez, casas con dos direcciones diferentes, trancones, buses muy sucios y gente con prejuicios con las personas de otras regiones, en especial de la de donde vengo yo.
Esta es una oportunidad única para reinventarme, para ser otra y si quiero, volver a empezar. Con un paso a la vez, voy sorteando todos los cambios que llegaron todos juntos y me cambiaron la vida en un instante, como siempre.
martes, 25 de octubre de 2011
Octubre 24 de 2011, 2359
Otro día que termina.
Primer día de una nueva semana.
Estas semanas están siendo dinámicas, con lecciones de fortaleza.
Ya en solo 3 semanas mi vida volverá a cambiar radicalmente.
Cambio de estado civil, de ciudad, de empleo y hasta de guardarropa.
Días "libres" que se convierten en días de solución de problemas, de fortalecimiento familiar, de recordar que no somos invencibles y que siempre habrá alguien cuidándonos y a nuestro cuidado.
Tantos cambios, tanto correr, me asusta.
Ver como la ciudad se mueve, tan dinámica e inquieta. Me asusta mas el cambio de las calles conocidas
que la muerte de los conocidos. Esas casas y calles tan familiares nunca deberían morir para dar paso a otras casas. Las piedras parecen imperecederas, las personas desde que nacemos, sabemos que no lo somos.
Y más días pasan y mas cambios vienen y al final de la tarde, a veces me miro al espejo y no me siento yo.
¿Qué escribiré en un año?, ¿qué pensaré en un año?, ¿Quién seré en un año?
Por ahora, soy una prometida, novia medio bridezilla y mamá de Lola María, quien ya sin fiebre, duerme apoyada en mi rodilla.
Primer día de una nueva semana.
Estas semanas están siendo dinámicas, con lecciones de fortaleza.
Ya en solo 3 semanas mi vida volverá a cambiar radicalmente.
Cambio de estado civil, de ciudad, de empleo y hasta de guardarropa.
Días "libres" que se convierten en días de solución de problemas, de fortalecimiento familiar, de recordar que no somos invencibles y que siempre habrá alguien cuidándonos y a nuestro cuidado.
Tantos cambios, tanto correr, me asusta.
Ver como la ciudad se mueve, tan dinámica e inquieta. Me asusta mas el cambio de las calles conocidas
que la muerte de los conocidos. Esas casas y calles tan familiares nunca deberían morir para dar paso a otras casas. Las piedras parecen imperecederas, las personas desde que nacemos, sabemos que no lo somos.
Y más días pasan y mas cambios vienen y al final de la tarde, a veces me miro al espejo y no me siento yo.
¿Qué escribiré en un año?, ¿qué pensaré en un año?, ¿Quién seré en un año?
Por ahora, soy una prometida, novia medio bridezilla y mamá de Lola María, quien ya sin fiebre, duerme apoyada en mi rodilla.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Octubre 19 de 2011, 1726
Anoche, al apagar la luz, mi habitación se fué llenando de fantasmas.
Todos ellos venían por algo que creyeron les había pertenecido alguna vez. Llegaron reclamando mi cuerpo y mi deseo. Y uno a uno se fueron yendo con una despedida, las manos vacías y el deseo intacto.
4 valientes vinieron a disculparse. Se fueron con el alma grata y la sensación de calma en sus ojos vacíos.
Ya no es tiempo, se pasó la hora y el momento.
Ahora sí le pertenezco a álguien, al que se quedó para siempre. Al hombre con el que me voy a casar el 13 de noviembre, a las 4 de la tarde.
Todos ellos venían por algo que creyeron les había pertenecido alguna vez. Llegaron reclamando mi cuerpo y mi deseo. Y uno a uno se fueron yendo con una despedida, las manos vacías y el deseo intacto.
4 valientes vinieron a disculparse. Se fueron con el alma grata y la sensación de calma en sus ojos vacíos.
Ya no es tiempo, se pasó la hora y el momento.
Ahora sí le pertenezco a álguien, al que se quedó para siempre. Al hombre con el que me voy a casar el 13 de noviembre, a las 4 de la tarde.
martes, 30 de agosto de 2011
Agosto 30 de 2011, 1358
Dice la sicología, moderna o antigua, que somos el resultado de interacciones con el entorno y de los aciertos o desaciertos de los padres en la crianza.
Yo no soy madre y mucho podrán decir qeu todo lo que voy a escribir es un sartal de estupideces o un ataque pataletoso de una niña caprichosa y resentida.
Si cada uno de nosotros trae un montón de taras y rayas y complejos y compliques de cuenta de los desaciertos de sus padres (padre como genérico, no es una especificación de sexo masculino), entonces, ¿por qué nos quedamos sentados chillando sobre las culpas de nuestros padres en nuestras vidas?
Porque me cuidaban mucho o muy poco, porque me mimaron mucho o muy poco, porque les importaba mi vida en exceso o en lo más mínimo... siempre tendrán la culpa de algo o de mucho.
¿Por qué entonces no dejamos de quejarnos y hacemos cosas improtantes para nosotros mismos?
Creo yo, como mujer adulta, prometida actual y madre potencial, que deberíamos parar un poquito y evitar repetir las historias.
Yo, por lo menos, cuando tenga hijos, sólo les voy a prometer lo que pueda cumplir, no sea que se queden pensando en promesas incumplidas toda la vida.
Que puedan tener una vida cómoda, pero que aprendan también el valor de las cosas y el dinero.
Que si me odian, sea mientras crecen y por berrinche de no tenerlo todo, y al llegar a la edad adulta, hagan un alto y puedan decir: "mi mamá tenía razón"
Que seamos responsables por cuidar sus corazones, sus sentimientos, sus emociones... No sea que se la pasen por ahí diciendo que fuimos los primeros en romperles el corazón, o que si así son su padre/madre, qué pueden esperar de los hombres/mujeres de su vida...
Creo que ser papá o mamá no es una tarea sencilla, de serlo, todos estaríamos exentos de traumas de infancia y dolores de niñez, creo que es solo regirse por códigos de conducta y valores simples; respeto, tolerancia, amor, comunicación y sobretodo, por la responsabilidad que acarrea, enchufar el cerebro antes de actuar y la lengua antes de hablar.
En el oficio de ser padres, todo lo que se haga o diga puede ser, y será usando en nuestra contra.
Y esta es porque me recuerda mucho a mi mamá... Por alguna razón me persigue en situaciones medio absurdas...
Yo no soy madre y mucho podrán decir qeu todo lo que voy a escribir es un sartal de estupideces o un ataque pataletoso de una niña caprichosa y resentida.
Si cada uno de nosotros trae un montón de taras y rayas y complejos y compliques de cuenta de los desaciertos de sus padres (padre como genérico, no es una especificación de sexo masculino), entonces, ¿por qué nos quedamos sentados chillando sobre las culpas de nuestros padres en nuestras vidas?
Porque me cuidaban mucho o muy poco, porque me mimaron mucho o muy poco, porque les importaba mi vida en exceso o en lo más mínimo... siempre tendrán la culpa de algo o de mucho.
¿Por qué entonces no dejamos de quejarnos y hacemos cosas improtantes para nosotros mismos?
Creo yo, como mujer adulta, prometida actual y madre potencial, que deberíamos parar un poquito y evitar repetir las historias.
Yo, por lo menos, cuando tenga hijos, sólo les voy a prometer lo que pueda cumplir, no sea que se queden pensando en promesas incumplidas toda la vida.
Que puedan tener una vida cómoda, pero que aprendan también el valor de las cosas y el dinero.
Que si me odian, sea mientras crecen y por berrinche de no tenerlo todo, y al llegar a la edad adulta, hagan un alto y puedan decir: "mi mamá tenía razón"
Que seamos responsables por cuidar sus corazones, sus sentimientos, sus emociones... No sea que se la pasen por ahí diciendo que fuimos los primeros en romperles el corazón, o que si así son su padre/madre, qué pueden esperar de los hombres/mujeres de su vida...
Creo que ser papá o mamá no es una tarea sencilla, de serlo, todos estaríamos exentos de traumas de infancia y dolores de niñez, creo que es solo regirse por códigos de conducta y valores simples; respeto, tolerancia, amor, comunicación y sobretodo, por la responsabilidad que acarrea, enchufar el cerebro antes de actuar y la lengua antes de hablar.
En el oficio de ser padres, todo lo que se haga o diga puede ser, y será usando en nuestra contra.
Y esta es porque me recuerda mucho a mi mamá... Por alguna razón me persigue en situaciones medio absurdas...
viernes, 22 de julio de 2011
Julio 22 de 2011 , 1042
Nadie puede saber lo que me duele verla así. Llorando, triste, pensando que lo que le pasa es un castigo.
Nadie se imagina mi impotencia y la rabia que siento al saber que se siente miserable y culpable.
Yo no puedo hacer nada más que acompañarla en silencio, oírla quejarse por haber sido irreflexiva y confiada. Por confiar en quien amó y le dijo que era la única, que nunca podría hacerle daño porque ella era importante para él.
Ahora está enferma. Su tranquilidad y su felicidad dependen de unas pastillitas blancas que deberá tomar de por vida.
Yo la veo y solo pienso en lo egoistas que podemos ser los humanos, en lo falsos y mentirosos, en lo cobardes que somos al no asumir que podemos ser contagiosos, virulentos. Jugando con la gente que nos ama, ocultando la verdad de nosotros mismos.
Yo la veo muerta de miedo, sabiendo que esto puede alejar a todos los hombres de su vida futura. Sabiendo que será juzgada cada vez que se queje, cada vez que sienta dolor. Sabiendo que le diran que son males buscados.
Yo la veo y cuando está así, solo puedo pensar en esto:
Que suene a regaño, no importa, por favor tenga siempre a mano un condón.
Nadie se imagina mi impotencia y la rabia que siento al saber que se siente miserable y culpable.
Yo no puedo hacer nada más que acompañarla en silencio, oírla quejarse por haber sido irreflexiva y confiada. Por confiar en quien amó y le dijo que era la única, que nunca podría hacerle daño porque ella era importante para él.
Ahora está enferma. Su tranquilidad y su felicidad dependen de unas pastillitas blancas que deberá tomar de por vida.
Yo la veo y solo pienso en lo egoistas que podemos ser los humanos, en lo falsos y mentirosos, en lo cobardes que somos al no asumir que podemos ser contagiosos, virulentos. Jugando con la gente que nos ama, ocultando la verdad de nosotros mismos.
Yo la veo muerta de miedo, sabiendo que esto puede alejar a todos los hombres de su vida futura. Sabiendo que será juzgada cada vez que se queje, cada vez que sienta dolor. Sabiendo que le diran que son males buscados.
Yo la veo y cuando está así, solo puedo pensar en esto:
Que suene a regaño, no importa, por favor tenga siempre a mano un condón.
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