Ahora vivo con miedo.
Jamás pensé que diría esto, que llegaría a este nivel.
Admitirlo es la cosa más difícil que he hecho en mi vida. Yo que siempre fui fuerte, que siempre fui independiente y autónoma, ahora me reconozco, dentro mi fortaleza, independencia y autonomía, como una persona que tiene miedo.
Estoy lejos del miedo a vivir, del miedo a levantarme y seguir. Para eso estoy bien entrenada.
No. Tengo miedo de alguien. Viví los últimos dos años de mi vida bajo un "régimen de terror", en una historia de "amor" tóxica y dañina que estuvo a punto de acabar con mi vida. Literalmente. Y me acostumbré. Creí en historias de hadas donde el amor puede con todo, donde yo misma era responsable de la felicidad de alguien que no sabe ser feliz, donde la mujer perfecta es la que más aguanta y, al mejor estilo de Scarlet O'hara, sabe que mañana siempre será otro día para seguir aguantando.
Me da mucha vergüenza contar todo esto. Pero lo hago. Parcialmente por catársis, en menor medida para que, si alguien se siente identificado con una historia de maltrato, sepa que nadie tiene que aguantarse nada. Si no se es feliz, si hay maltrato de por medio, si la vida color de rosa se vuelve gris plomo, hay que buscar ayuda para poder levantarse, ponerse los zapatos y salir corriendo.
El amor de verdad, el bueno, jamás agrede, jamás duele, jamás deja morados en el alma, ni la necesidad de esconderlos con sonrisas postizas.
El amor de verdad nos ayuda a salir de eso y nos recuerda cada día que merecemos todo lo bueno que pueda existir.
Hoy vivo con miedo. Se que se quita. Se que tengo la posibilidad de levantarme cada día y seguir, porque aunque estuvo a punto de acabar conmigo, de robarme el corazón que late, aún tengo tres motivos para levantarme cada día. Mis chicas y yo.
domingo, 20 de diciembre de 2015
Diciembre 20 de 2015, 0750
domingo, 13 de julio de 2014
Julio 13 de 2014, 2005
Hace muchos, muchos años, copié algo que me gustaba, con tinta plateada y una plumilla, a la usanza antigua, creyendo que todo era tan elegante y romántico como podría serlo si se escribía así.
Y, al terminar, doblé el papel con mucho cuidado y lo guardé en mi billetera. Estuvo ahí mucho tiempo, dobladito y escondido.
Me gustaba creer que si se mantenía así, nunca podría hacerse realidad, así fuera real por existir y haberlo escrito alguien mas y escuchado millones de personas.
Aún permanece doblado, en una cajita con llave que hizo mi hermana hace años.
Lo había olvidado y solo hoy lo recordé.
Decía así:
https://m.youtube.com/watch?v=CKgRMn8DFt0
Julio 11 de 2014 23:51
Otra vez suena el despertador a la misma hora de todos los días.
Se levanta a hacer lo mismo de todos los días.
Y sale a caminar a hacer alguna vuelta de las de todos los días.
Ahora que nadie le habla se ha dedicado a escuchar conversaciones ajenas.
Miguel tómese un yogur.
A mí la que siempre me cuenta es esa amiga suya.
Yo lo que vi seguro era un muerto, eso parecía un bulto envuelto en unas sabanas de flores.
Y llega la noche, soledad acompañada.
Se desviste para nadie como todos los días.
Y se duerme, esperando que mañana sea un día distinto a todos los días.
Pero sabe que no.
Hay cosas que nunca cambian.
jueves, 3 de julio de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Enero 7 de 2014, 1842
Los ciclos... Los benditos ciclos...
Trasteo 13 en 13 años.
Volver a la casa con el alma intacta y la mirada distinta.
Se me inscribieron, en lo mas profundo del recuerdo, el sonido del tren a las 9 y a las 4, los tamales de panadería, la delicia de vivir a menos de 20 grados, los mas hermosos ojos azules de mi pequeño mastodonte, los atardeceres de Usaquén, esta ciudad que es disque mía pero no.
Con el cansancio gratuito del trasteo y las reparaciones, con la ansiedad de que sea domingo pero no todavía, con las ganas de irme y también las de quedarme aunque sea de fantasma, empiezo a despedirme de Bogotá. La que se va a quedar en mi recuerdo, la de la Candelaria, la ciudad donde habitan los que nunca estuvieron, los que llegaron y se quedaron, los que llegaron y se fueron y los de para siempre.
Disfruto uno de mis últimos aguaceros...
El silencio de la noche amenazante.
martes, 13 de agosto de 2013
Agosto 13 de 2013
Uno si es bien marica en la vida...
Perdiendo el tiempo con la gente que ama por trabaja r como un loco frenético para gente que lo puede reemplazar en veinte minutos,
Dejando de llamar a la gente que extraña con excusas pe dejas de ocupaciones superfluas,
Dejando pasar el tiempo y el espacio y dándoles permiso para que se traguen momentos hermosos porque los ciclos se cierran y la gente se va.
Hoy estoy ofendida conmigo por no llamar a alguien cuando me dieron ganas y, hoy que está muerto, ya no le puedo dar las gracias por todas las sonrisas que me sacó y las piedras que me hizo dar y las mil lecciones que me enseñó entre regaños y chistes.
Yo quiero estar mas pendiente de la gente que quiero, para que no me queden remordimientos cuando ellos o yo nos tengamos que ir.
Estoy triste y mas nostálgica que antes, sabiendo que nadie me va a volver a preguntar si hice el bachillerato por radio.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Noviembre 29 de 2012, 1531
Por un instante me cuesta reconocer mi habitación y mis cobijas.
Estoy bien, creo.
Necesito un vaso de agua.
Hace un calor indecible... Y según el termómetro estamos a 7 grados Celsius...
Otra vez...
Otra noche de pesadilla, de calor infinito...
Voy a la cocina y no necesito ver nada, me se el corredor de memoria y no dejé ningún objeto, que pueda convertirse en trampa mortal, en el camino.
Pero algo se mueve con rapidez entrando a la cocina...
Me quedo inmóvil. Será mi imaginación, sumada a la turbación de la pesadilla, y mi profunda miopía, que todas combinadas, tratan de darme un mal rato?
Decido entrar corriendo a la cocina.
Me tropecé, hay un bulto oscuro e informe en el suelo, veo poco, pero... se mueve...