martes, 25 de septiembre de 2007

septiembre 25 de 2007, 12:11

Cuando se mira en retrospectiva y se empieza a desglosar la vida, nos encontramos atados a miles de lugares y personas, pero sobretodo a ciertos espacios. Y empieza la pregunta eterna que me ha rondado, es la necesidad imperiosa de saber a dónde pertenezco, cuál es mi lugar.
La casa de la infancia y la adolescencia, el lugar del primer beso, el primer bar...
Hace poco trataba de recordar los olores del apartamento donde crecí, donde encontraba mis perras, que ya no existen, donde tenía 20 metros cuadrados de habitación, donde aprendí a ver el mundo con mis propios ojos (a veces muy miopes por cierto).
Ahora después de muchos años de preguntármelo y de pretender adivinar a dónde pertenezco, creo saber que es mejor no pertenecer a ninguna parte, es mejor pertenecer a álguien y mejor si ese álguien soy yo.

2 comentarios:

AlejoB dijo...

estamos en la jugada....pero tu vas en una senda mas evolucionada!!

Bosque de Pinos dijo...

no sé por qué, pero yo siempre pienso que estoy llegando a un lugar mío, asi obvio un poco la sensación de soledad y la de desarraigo... asi no pienso en despedidas o distancias.