miércoles, 5 de septiembre de 2007

Septiembre 5 de 2007 16:11

Últimamente he notado que mi punto de vista frente a las relaciones afectivas ha ido cambiando radicalmente, no se si será por los años que tengo o por lo que he vivido, pero ya no soporto las relaciones posesivas y absorbentes.
No puedo entender a los novios celosos y a las novias histéricas, encimosas pero sobre todo dueños de una posesividad soterrada que disfrazan de amor.
Para ellos está permitido llamar doscientas veces al día, a preguntar de forma muy disímulada qué está haciendo el otro, dónde y con quién, con el argumento de la preocupación por el otro, que sólo busca saciar sus ansias de control y subyugación de su pareja.
En C.S.I en cierto capítulo que no recuerdo como se llama, decían que llamar una vez al día es amor es amor, cinco obsesión y más de cinco es acoso.
Si algún infortunado se acerca a su pareja, el celoso posesivo caerá sobre esta, pero no con escándalos ni golpes, no. En este caso hablamos del celoso solapado, que se dedicará a dañarle el ratico a su pareja y a sembrarse un montón de dudas a sí mismo que logran descomponerle la vida.
Yo la verdad no entiendo este tipo de relaciones, soy feliz con un hombre que ni me fastidia la vida ni espera que se la fastidie, porque tenemos como bases la confianza, el respeto y el diálogo.
No sé si será por mi edad o lo que he vivido, pero me da pesar de quienes se dejan envolver en relaciones enfermizas disfrazadas de amor.

2 comentarios:

-Passəngər- dijo...

Totalmente de acuerdo Juli.

Francisco dijo...

CREO QUE ES EL MEJOR COMENTARIO SOBRE EL AMOR QUE HE LEIDO EN LA VIDA, DEBERIAS PUBLICARLO EN ALGUN PERIODICO