viernes, 7 de mayo de 2010

Mayo 7 de 2010


Para cambiar he hecho miles de cosas.
Desde cambiarme el color del pelo, hasta bañarme con sal y hacerme exfoliaciones diarias para que mi piel se regenere y ya no sea la que sintió y me obliga recuerdos que mi actual yo nunca vivío.
Quiero pintar mi casa. Comprar sábanas nuevas, tener otra cama, ropa diferente y estar segura que la de antes no soy la de hoy. Otra nueva, que no recuerde. Otra nueva que no sepa que sentí antes.
Aún así, no sé cuál estructura de mi cerebro, deberá ser la memoria, qué se yo..., la que se empeña en recordar cosas que nunca viví.
Lobotomía. Amnesia. Olvido.

¿Será posible, algún día, empezar, de verdad, desde cero?

martes, 20 de abril de 2010

Abril 20 de 2010, 1655

Invasión de polillas
de cuerpo fucsia.
¿Esto es vivir la vie en rose?

miércoles, 24 de marzo de 2010

marzo 24 de 2010, 0826

TOdas las tardes, muy arreglada, con su mejor vestido y su corona, la anciana princesa se sienta con la mano izquierda llena de moscas y la derecha, vacía. Quién quita que en una de esas...

martes, 16 de marzo de 2010

Marzo 16 de 2010, 0810

Alguien se ha robado mi deseo.
Se lo llevó en la maleta. Nunca pensé que pudiera ser sacado de mi casa, de mi cama, de mi cuerpo y poseerse como objeto precioso, preciado, ajeno.
Aún así, yo se que no sabe que lo tiene, que le acompaña tal vez a todas partes, pegado a su piel, persiguiendo su olor para mantenerse vivo.
Yo sigo acá, a muchos kilómetros de distancia, sabiendo que lo trata bien y esperando, que algún día regrese y me lo traiga de vuelta.

sábado, 13 de marzo de 2010

Marzo 13 de 2010, 0757

Nunca le prometió nada porque no hacía falta, porque no eran nada, o por lo menos nada más que buenos amigos.
Pero el día que le entregó una caja llena de estrellas le alegró la vida.
Eran estrellas y además, de chocolate.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Febrero 10 de 2010, 1752

Cuando te veo, me da una sensación rarísima debajo del ombligo.
Y te imagino muy cerquita, donde pueda olerte y tocarte con las pestañas.
Y me muero de las ganas de meterte muy adentro de mí, sentirte así, prisionero de mi deseo, compañero de mi deseo, dueño de mi placer.
Y abro los ojos, me muerdo los labios y me quedo en silencio. Pero que me da una sensación rarísima debajo del ombligo cada vez que te veo, me da.

martes, 2 de febrero de 2010

Febrero 2 de 2010, 1644

En este pueblo, cuando álguien muere, doblan las campanas.
Ese sonido me arruga el alma, me da un poquito de miedo y como si se me oscureciera la alegría por un instante. Da igual si el muerto es o no conocido. La sensación es la misma.
Cuando pasa el cortejo fúnebre, la plaza enmudece. Ni una canción, ni un murmullo, ni un niño corriendo tras un balón. Las palomas suspenden su vuelo en el aire y los perros se ahogan con un ladrido atravezado en el hocico, como un hueso de pollo.
Por qué cuando a alguno se le muere el amor en el pecho, ¿no doblan las campanas?, ¿ni suspenden su vuelo las palomas?, ¿ni se ahoga un ladrido en el hocico de los perros del parque?